Las creencias determinan nuestro comportamiento. Así, una creencia constructiva, retadora y estimulante nos hará comportarnos de una manera motivadora e ilusionante a diferencia de una negativa y vacía de entusiasmo.

Creencias

“La Caridad romana” – Antonio Solá
©Museo Nacional del Prado

Las creencias las podemos modificar, lo que nos lleva a plantearnos la responsabilidad que tenemos en ello; por lo que está en nuestras manos decidir qué pensar y por tanto cómo queremos actuar y vivir nuestra vida.

Dentro del catálogo de creencias que tenemos para elegir, existen una serie de ellas que limitan nuestra vida y no nos dejan avanzar en pos de nuestros objetivos. De estas, podemos hablar de ocho que engloban a muchas otras.

1. No Puedo

La creencia acerca de nuestra capacidad de poder nos puede limitar hasta tal punto de no movernos en ninguna dirección. Si ante una situación en la que el resultado no fue el esperado desistimos de intentarlo y dedujimos que no podíamos, estábamos poniendo la base a una creencia incapacitante.

La capacidad de poder la tenemos; nuestra creencia la limita.

2. No Merezco

Desde pequeño nos podemos estar sintiendo que no nos merecemos los éxitos que logremos. Quizás podamos pensar que no somos nadie especial y que el premio ha de ser para los otros que sí se lo merecen.

El mérito es parte de nuestra existencia; el no verlo es negarnos a recibir la abundancia de la vida.

3. No Valgo

Quizás de pequeños nos hayan hecho sentir que no valemos para algo aun cuando ni lo hemos intentado. El valor le tenemos y la forma de verlo es poner en ejecución nuestro talentos y habilidades.

El valor es un don esperando a despertarse.

4. No Tiene sentido

La falta de sentido y de misión en la vida nos puede hacer pensar que nada merece la pena y que para qué vamos a luchar por nuestros sueños. Cuando ponemos un “para qué”, estamos viendo un faro que ilumina toda nuestra existencia.

El sentido nos conecta con nuestro motivo más primario.

5. No Importa a nadie

A lo mejor puedes pensar que a nadie le importa lo que tú hagas y que por eso es mejor no hacer nada. Cuando ponemos el foco en lo que dirán los demás en vez de ponerlo en neustro corazón, nos estamos abandonando.

Te debes importar lo suficiente como para luchar por tus sueños.

6. Sería Egoísta

Podemos tener la creencia de que si hacemos algo porque nos apasiona o nos gusta podemos dar la imagen de que solo pensamos en nosotros. De nuevo estamos cediendo el poder de nuestra vida a otros y esto nos resta energía.

Escuchar tu voz interior no es egoísmo, es Amor.

7. Otros Son Mejores

Nuestra autoestima queda resentida cuando nos comparamos con los demás. Nadie es mejor o peor como personas; tendrá más horas de práctica, diferentes habilidades y distintas maneras de ver las cosas.

Cada uno somos diferentes, únicos e irrepetibles. Ese es el milagro.

8. Me moriré

Otra creencia que nos puede limitar es pensar que al fin y al cabo, un día nos moriremos y que nada de lo que habremos hecho quedará y habrá merecido la pena. Cuando tenemos un sentido vital que transciende nuestra propia persona, podemos estar tranquilos al saber que nuestra existencia tuvo, tiene y tendrá una razón.

La muerte es un paso más en la vida.

Carlos Postigo

2 thoughts on “8 Creencias Que Te Limitan En Tu Vida

  1. Carlos que buen artículo. En cuanto al sí puedo.- Tengo toda la capacidad para emprender y salir adelante, claro en mi vida he intentado hacer “cosas” y no las he obtenido en el momento, entonces desisto y esto me ha parecido más sano que empecinarme tanto. Siempre he pensado que, tanto yo, como los demás merecemos lo mejor. Ahora, el que no le “importe a nadie”, Carlos desde que a uno le importe, ya ese “nadie” desaparece. Claro que muchísimos son “mejores” personas que yo y habrán otras personas que en la vida están en mi peldaño, o por debajo de él, pero todos los casos me inspiran solo a extender mis manos. En cuanto al “egoismo” busco la oportundiad para ser aún mas amorosa. La muerte para mí no existe, pero hasta tanto nos vayamos debemos VIVIR con todo el entusiasmo y alegría que tengamos y desarrollemos día a día.

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