Cómo decir lo que piensas y no crearte enemigos

¿Alguna vez no te han entrado ganas de decirle cuatro cosas bien dichas sobre algo que piensas a alguien y quedarte así a gusto? Pero estoy seguro que la mayoría de las veces no lo has hecho porque en el fondo no sabías cómo hacerlo y terminar ganándote un enemigo.

Cómo decir lo que piensas
Pues bien, las cosas se pueden decir, eso es cierto, pero también hay que saber la forma de hacerlo. El arte y la elegancia que leemos en antiguos escritos son perfectos ejemplos de cómo decir las cosas sin un ápice de acritud.

Antes de empezar a explicarte cómo decir las cosas y no crearte enemigos, te invito a que veas el siguiente vídeo en el que la psicóloga Laura Rojas-Marcos explica lo que es la asertividad y para qué sirve:

Estilos de comunicación

Por si no los conoces, te voy a hablar un poco por encima de los tres estilos de comunicación descritos por la psicología actualmente.

Estilo Agresivo

Como su propio nombre indica, con este estilo de comunicación el que habla se muestra agresivo, utilizando un lenguaje radical y extremo, faltando el respecto y sin importarle los sentimientos del que escucha.

Es un estilo en el que hay acusaciones, el emisor siempre quiere llevar la razón sin escuchar los argumentos del otro, incluso menospreciándolos, y se caracteriza por una absoluta falta de autocontrol del que emite el mensaje.

Estilo pasivo o inhibido

Este estilo de comunicación, digamos que es el opuesto, se caracteriza principalmente porque el emisor toma una actitud inhibida con la que no se atreve a expresarse, quedando así incapacitado para decir lo que quiere.

El receptor se convierte en mero espectador y sufridor de su incapacidad para transmitir sus necesidades, generando así una sensación de impotencia e incapacidad que a la vez que muestra, genera más baja autoestima.

Estilo asertivo

Podemos decir que el estilo asertivo es más óptimo para decir lo que pensamos sin ganarnos enemigos o sufrir por ello, como es el caso del estilo pasivo. Te explico un poco más en qué consiste este estilo de comunicación a continuación.

Comunicando con asertividad

Pues bien, el estilo asertivo se caracteriza no solo por mostrar respeto por la persona que nos está escuchando (aunque nos caiga como una patada en la nalgada), sino que conseguimos proyectar confianza en nosotros y poder de influencia sobre el otro.

Lo que vamos a conseguir de esta forma es que la persona que está escuchando no se sienta agredida ni ofendida, lo que permitirá que esté atento a lo que le estamos diciendo.

IMPORTANTE: ni juzgues ni te permitas sentirte juzgado, que, ¿cómo se consigue esto? Pues diciéndolo comunicándolo también de forma asertiva.

Te paso a describir los pasos que has de seguir para decir lo que piensas de una manera asertiva:

Qué vas a decir

Lo primero, y aunque parezca de Perogrullo, es saber qué es lo que se quiere decir. Muchas veces tenemos una confusión dentro de nosotros que no nos permite tener claro qué es lo que queremos transmitir.

Para ello, lo mejor es preguntarse cómo nos estamos sintiendo respecto a eso, localizar qué ha generado esa sensación y darle forma para que pueda ser descrito con palabras.

Describir el suceso

Una vez que ya estés con la persona, empieza diciéndole lo que ha sucedido describiéndolo, sin acusar ni juzgar a la persona. Recuerda no utilizar el “es que tú…”; lo único que conseguirás es que la otra persona se ponga a la defensiva y deje de escucharte, lo que habrá acabado con tu intención de decir lo que piensas.

Transmitir el sentimiento

A continuación dile lo cómo te ha hecho sentir eso que ha sucedido, de nuevo sin acusar ni echar la culpa a nadie. Aunque sea difícil, porque no estemos acostumbrados a transmitir nuestros sentimientos, debemos practicar y comunicarlos de la mejor manera que sepamos. De esta forma, el receptor conectará contigo y estará más abierto a escucharte.

Hacer la petición

Por último, pide lo que necesitas o dí lo que piensas. Si tienes miedo, puedes leer mi artículo sobre “El Gran Secreto Para No Tener Miedo”.

Nunca acusar/juzgar

Y ya para terminar, quiero dejar claro de nuevo la importancia de no juzgar ni acusar a nadie. Si alguien se siente juzgado, pídele que te explique cuál ha sido el motivo y ayúdale a aclarar la situación para que no se sienta así; ganaréis los dos tanto en autoconfianza como en confianza entre vosotros.

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